La urbanidad no se limita estrictamente a enseñarnos las consideraciones que debemos guardar a los demás en las situaciones y casos que nos plantea la vida en sociedad, sino que una vez adquiridos estos hábitos, harán que nos sintamos más seguros de nosotros mismos y conformes con nuestra personalidad, al darnos cuenta de que nuestra persona despierta en los demás, confianza, simpatía y aprecio.
Siendo en nuestros días, una baza importante a la hora de encontrar un puesto de trabajo, pues de todos en sabido que la primera impresión que se recibe de una persona, es esencial a la hora de confiarle responsabilidad, amistad o promoción, y si con el paso del tiempo esta primera impresión se confirma, no hay duda de que nos ahorrará muchos problemas con otras personas, laborales, de salud, etc.,
* No nos tomaremos nunca confianza de ninguna clase con quien se conoce de poco tiempo, por más que su trato afable y campechano nos autorice para ello.
* El tiempo es el que nos dará a conocer el carácter y las costumbres de los demás y por lo tanto el grado de intimidad o compatibilidad que debemos tener con otras personas.
* Nunca hablaremos de los vicios o defectos naturales de los demás o nuestros, si supiéramos había escuchando que se pudiera ofender con nuestras palabras.
* Cuando una persona elogie a otra o a alguna de sus propiedades, procuraremos no contradecirla, aunque nuestra opinión se contraria, solo en casos excepcionales pondremos en conocimiento de unos padres, las faltas de su hijo, o a un tutor las de su pupilo, etc
Siendo en nuestros días, una baza importante a la hora de encontrar un puesto de trabajo, pues de todos en sabido que la primera impresión que se recibe de una persona, es esencial a la hora de confiarle responsabilidad, amistad o promoción, y si con el paso del tiempo esta primera impresión se confirma, no hay duda de que nos ahorrará muchos problemas con otras personas, laborales, de salud, etc.,
* No nos tomaremos nunca confianza de ninguna clase con quien se conoce de poco tiempo, por más que su trato afable y campechano nos autorice para ello.
* El tiempo es el que nos dará a conocer el carácter y las costumbres de los demás y por lo tanto el grado de intimidad o compatibilidad que debemos tener con otras personas.
* Nunca hablaremos de los vicios o defectos naturales de los demás o nuestros, si supiéramos había escuchando que se pudiera ofender con nuestras palabras.
* Cuando una persona elogie a otra o a alguna de sus propiedades, procuraremos no contradecirla, aunque nuestra opinión se contraria, solo en casos excepcionales pondremos en conocimiento de unos padres, las faltas de su hijo, o a un tutor las de su pupilo, etc

